
León Zeldis Mandel
Versos Tempranos y Tardíos
Segunda Edición
2004
A Puppy
con amor
I
Versos Tempranos
Presentimiento
Lejos,
más allá de los últimos confines,
te adivino a veces,
sola
como la nube precursora
yendo a ti,
como blanca, curva y pura
caracola,
y te espero
a paso triste,
caminado ya el último sendero,
me apresuro
y aunque nunca digo
que el vagar insólito termines,
te presiento y muero
pero sigo
siempre.
Inconfundible
Ni guirnaldas ni ovaciones,
ni el dorar de las trompetas,
ni aún el cántico ritual de los profetas
ni el heráldico fulgor de los blasones.
Ni relámpago ni estrella,
ni un círculo mágico en la estepa,
necesario será para que sepa
cuando llegues a mi lado: tú eres ella.
Nocturno I
La luna no ha salido, y la noche
brota del aire como una tinta
misteriosa, transparente y frágil.
El silencio se puebla de pequeños sonidos
como un rasguño, un susurro, un movimiento.
Las estrellas establecen posiciones
y el sol moribundo alarga
sus últimos brazos,
espantando alguna ave nocturna
cuyo graznido y vuelo agitado
buscan la penumbra acogedora.
Una brisa tibia entretiene las hojas
de los árboles, que con dignos arabescos
firman la sentencia del día.
Por cada ser dormido, otro despierta.
Los hornos del cielo apagan sus fuegos
esperando la luna. Corre un río de sombras.
Cae un meteoro, es el último destello
reflejado en la pluma de un cóndor tardío.
Canta un grillo, no lejos.
Es de noche.
Nocturno II
Esta noche estaré tan solo,
tan solo,
que la misma soledad será tangible.
Entonces, cogiendo esta materia pesada y fría,
la trituraré lentamente
y arrojaré unos trozos al mar
y sembraré otros en medio de la tierra
y esparciré en el aire los átomos restantes
para que tú, mirando una flor
sientas que estoy solo,
bañándote en el mar
sientas que estoy solo,
aspirando la brisa
sientas que estoy solo
esperándote.
Nocturno III
Con un martillo de luz
sobre un yunque de silencio
forjaré mi amor en formas inauditas.
De amor haré primero
un gran viento
con un barco solitario que me lleve
y una isla con palmeras en el centro.
Haré después una larga despedida
y el encuentro
después de haber pasado muchos años,
y unas ruinas frente al ocaso,
una luna, un sol, un firmamento,
una escalera tenue
con peldaños de hielo
que suba y baje,
suba y baje.
Todo esto forjaré con mi amor
sobre un yunque de luz
con un martillo de silencio.
Tonadillas
I
Canario vuela en la jaula
Pero no lejos, pero no lejos.
Así vuela mi alma enferma
En amor estrecho, en amor estrecho.
Salida hallar yo pudiera
Niña bonita
Por la puerta de tus ojos
Si tú quisieras, si tú quisieras.
II
Hay una flor en tu pelo
Que me está mirando.
No muevas tu cabecita,
Que está guiñando.
La flor en tu pelo
Me está guiñando.
III
El agua que va corriendo
Por la quebrada
No salta de peña en peña
Sin hacer ruido.
Queriéndote salta mi alma,
Cabrito herido.
¿Y quieres que no me queje
si no hay olvido?
Viendo la Puesta de Sol
Viendo la puesta de sol, fanfarria luminosa,
derramándose
sobre el borde del cielo,
cambiando sin cesar su colorido, tornando
violetas los rojos y naranjas,
azules los verdes,
dorando amarillos,
para disolverse por igual en la sombra postrera.
Viendo este efímero despliegue de fulgores
incomprensibles,
tornadizos, vacilantes, sin medida,
perecederas luces, sin embargo
tan bellas.
Pienso en nuestras vidas, que ayer no fueron
y mañana no serán.
Pienso en el amor y el odio,
la risa, la cólera, los llantos,
las exclamaciones, los besos, los murmullos,
los contactos cautelosos,
los abrazos embriagadores,
la desesperación, el triunfo, el abandono,
la soledad,
el retorno, la confianza, el orgullo,
la saciedad y el desaliento,
la riqueza y la miseria.
Pienso en nuestras vidas, contemplando
Cómo el celeste ya no es más, sino un recuerdo
en mi mente, ella también
será recuerdo dentro de tan breve plazo.
Pero el sol, el viento, la montaña,
existen sin pedir permiso.
Giran, flotan, surgen y se apagan
como actos rituales, sin concierto
de voluntad alguna
que aplaque la ira irresponsable
o encienda aquellos fuegos.
Pasajeros somos, sombras antes que materia,
y el tiempo apenas
permite mirar alrededor, cuando ya tañe
la última campana.
Viendo la puesta de sol, pienso
que todo tiempo es eterno,
que cada segundo tiene en sí la esencia
de incontables eternidades,
que existir una vez es existir para siempre,
que un recuerdo
vale tanto como todo el universo,
que las estrellas caben en la palma de la mano,
que los soles giran, salen y se esconden
mientras pestañeamos,
que todo es bello, cuanto es,
que la puesta de sol,
así como nuestras vidas,
no termina cuando se acaba.
Habiendo leído el Bhagavad-Gita
Comienza por mirar dentro de ti:
primero desprecia, luego ama.
Mira todo con ojos de recién nacido,
pregunta, reflexiona, aquilata,
luego ama, y luego, cuando hayas amado,
hasta que el amor te sea aire, oro y plata,
aniquila el amor, olvida todo lo hecho
y empieza tu camino con el alma blanca.
La llave, la puerta y el sendero
son el amor, la caridad, el no deseo,
la humildad, la abnegación, pero primero
viene la limpieza de lo viejo.
Debes destruir lo antiguo, que yace escondido
y olvidado en el fondo de ti.
Rebusca en ti mismo, despierta poco a poco.
cada porción de tu ser, cada rincón
debe ser purificado, y así luego
podrás llenarlo con amor.
Nadie te obliga.
Recuerda: lo que hagas, hazlo sólo
porque tú lo quieres, no por lo que diga
este o aquel maestro respetado.
cada paso que das, sea tu paso.
cada palabra que digas, tu palabra.
tú eres el motor, tu propio guía,
tu mentor, tu compañero adentro.
Yo no existo, simplemente sirvo
para hacerte notar tu existencia
como el vacío que da volumen a los cuerpos.
Debes estudiar, hacer esfuerzos
cada día. El esfuerzo se acumula
en ti, pero cuidado
que no destruyas lo ya hecho.
Leer no es todo. Medita.
Solamente en el diálogo interno
aprenderás a distinguir matices exquisitos
a la luz que ayer encontrabas mortecina.
Tampoco basta meditar. La acción
es el camino que aún te falta.
Aplica lo que sepas en tu vida:
Vive mejor, vive bien o mal,
con la misma ansiedad del ignorante
más desprecia los frutos de tu acción.
Actúa, sin olvidar
apartarte de tus actos.
Desapégate y no serás contaminado.
II
Para alcanzar el todo
debes pasar por la nada.
Definir es limitar, calificar,
reducir, constreñir, clasificar.
El Todo eres Tú, es el mundo, cielo, vida,
no es ni grande ni pequeño,
ni bueno ni malo ni entero ni diviso
ni eterno ni perecedero.
Dios es eso y eso eres Tú.
Pero ni tan siquiera es,
porque es y no es en forma simultánea.
¿Cómo has de vivir?
Como las aves del campo
que no siembran ni siegan.
Igual, no siembres tú
esperando la cosecha.
Ni trabajes por hacer fortuna
ni haciéndola, te sientas satisfecho.
Que la fortuna te sea como un traje
que te puedes quitar a tu albedrío.
Si sufrimos, y así es,
sufrimos sólo por querer
ser lo que no somos,
por ambicionar lo que no tenemos,
por amar lo que no nos puede amar.
Así desperdiciamos nuestro amor,
gastamos en cosas que no nos dan contento
y en nuestro breve curso por la vida
no llegamos a ser lo que podemos,
si de otra manera fuéramos dispuestos.
La felicidad no depende del modo de vivir,
sino en vivir por dentro.
No en las cosas que se tienen,
sino en las que desechamos.
No en amar alguien o algo,
sino en amar todos y todo.
No comprimas tu felicidad en moldes estrechos.
Sé feliz libremente, sin esfuerzo.
Mirad los lirios del valle.
Cuando Busques a Dios
No busques a Dios en el campo,
tú, que habitas la ciudad.
Búscalo mejor en el fárrago,
entre ascensores de edificios de concreto
y en los zaguanes de las casas de ladrillo.
Tú, que caminas todos los días a la misma hora
por la misma calle,
no busques a Dios en el campo,
sino en la ciudad.
Búscalo en las terrazas solitarias,
en las vitrinas de modas
del centro,
en los kioscos de diarios,
en las plazas y en los autos,
entre la multitud que avanza con apuro,
entre los amigos que te saludan al pasar
y dentro de ti.
Dios penetra todo, todo lo que te rodea,
y lo que forma tu propio ser.
No pienses, entonces, ser poeta,
o pastor o profeta,
ni creas necesario ascender la montaña,
ni pienses viajar para encontrar a Dios.
Mira bien, búscalo en tus actos,
en tus palabras,
en tu amor y en tu odio.
Vive buscando.
Y si no hallaras a Dios como lo esperas,
quizás,
es porque no buscabas a Dios, sino un reflejo
de tus anhelos, tus ilusiones,
un tanto infantiles, quizás.
Búscalo con ojos abiertos
y la cara levantada hacia el cielo,
sin pensar de antemano
Dios es esto o es aquello.
Porque lo que es, es,
sin definición posible,
sin límites,
eterno,
presente dondequiera,
infinito,
sin causa, sin efecto,
eso es
Dios.
Meditación
¿Para qué todos los años de soledad agobiante,
las horas largas, los días
interminables, las semanas y meses
imbricados en el dorso
de la lenta sierpe del tiempo?
Si al final, como único descargo
y ajuste final de toda cuenta,
recibes miradas desdeñosas
y palabras duras,
redolentes a bofetadas,
una sonrisa encurtida en el desprecio
y el veneno
del silencio más largo que la soledad.
¿Para esto sufrimos tantos años?
Que poca comprensión encuentra abrigo
en los corazones de los ricos,
en el alma de los sobresaturados.
Qué mala recompensa tiene la humildad.
II
Pero no llores, alma cautiva,
en las redes del bien que poco a poco
con sangre y lágrimas has erigido
como cárcel en torno tuyo
para encerrar el mundo.
No llores más, alma solitaria,
recuerda que otro ser ya encontraste
cuya alma también abriga
el amor buscado largamente
durante esos años de años,
cada hora preñada de minutos desesperados.
Y frente a este amor que se aproxima,
frente al alma que se acerca
con paso suave, cálido y anheloso, como
esperabas,
¿Qué importa el cáliz amargo
que agosta otras vidas?
Cumbres
a Isi Cori
Altas torres emergen hacia el cielo,
hincan sus agujas en el índigo reacio
mientras la luna, dulce luna de hielo,
brilla sin luz, fuera del tiempo y el espacio.
Atrás la cordillera vibrante e ignota;
al lado nuestro, la torre medieval
refleja el carmín de una llama remota
y oficia en silencio un misterio ritual.
El mundo es azul, el mundo es violeta,
es soledad y esperanza y es pasión
refinada hasta caber en la silueta
móvil y fija, de un gótico torreón.
Vertical: volar en el espacio libremente,
descender en sueño a grutas de añil.
Horizontal, quietud, basalto transparente,
oposición eterna: montaña y campanil.
Un sueño
Yo era una brasa, y tú
un gato acurrucado junto al fuego.
Tu soñabas quietamente, y luego
eras Uriel y Belcebú.
Yo era la luz floreciente
esparcida por un cristalino prisma;
tú, el rayo solar, pero tú misma
rompías con desdén la lente.
Tú eras la voz y yo el aliento,
tú eras espacio y yo lo hartaba.
Si eras amor, ¿por qué me crucificas?
Yo te amaba, ¿escuchas? ¡Tú me amabas!
¿Por qué toda tu saña me dedicas
ahora que mi despertar presiento?
Como arena seca
Como un puñado de arena
mi vida se me escapa de las manos.
Seca,
roída por el viento,
estéril
como un puñado de arena.
Oh, Dios ¿por qué tendrá mi vida
todos los símbolos del desierto?
Faltó el agua fecunda y el verdor,
no conozco la frescura del amor
ni compañía
que torne mi sombría
noche mediterránea
en oceánica luz.
Por eso escribo con la pluma seca,
seco el paladar y seca el alma,
y aunque lo desgarre, ya no sangra
mi corazón, que inútilmente
cedió su savia,
mojó la arena y creyó hacer buena tierra.
Hoy,
aunque coja la vida por puñados,
se me escapa de las manos
como arena seca.
Composición de lugar
Heme aquí, mendigo de mi propia limosna,
jurado, juez y testigo.
Rechazo explicaciones, invoco castigo
horrorizado ante mi cobardía.
Avanzo sin miedo hacia el abismo
y sólo detiene mi osadía
la visión de hallarme en el fondo de mi mismo.
Heme aquí, viajero en la propia tierra descubierta,
joven en la senectud y viejo en la mocedad,
inteligente de toda necedad
y vicioso de cualquier virtud.
Heme aquí, engañado por mi cínica ironía,
con certeza más allá de la verdad,
ignorante en mi incredulidad,
autómata del libre albedrío,
esclavo de la independencia,
místico de la ciencia,
con mil intereses, sumido en el hastío.
Heme aquí, entre el calor y el frío,
prisionero de la teoría,
luchando contra la impaciencia,
sin saber vivir mi fantasía,
fatigado de último y primero.
Interrogantes
¿No hay en todo tu ser, no hay un lugar
pequeño, solo, cálido y sereno,
trozo de tu corazón, tan bueno
carne tuya, que me pueda amar?
Si mi aterido espíritu al hogar
se arrima de tu sien, tu tibio seno,
¿lo rechazas por estar tan lleno
de amor, o por amor faltar?
¿Qué medida de amor exige tu alma?
Para amarme bien, ¿qué pedirás?
¿Es que prefieres el amor con calma
o lo quieres sin rima ni compás?
No sé si amarte con espada o palma,
pero te amo cada día más.
​
Encuentro breve
Por el humor de la noche
Te hallé.
Calaba la palma jugosa del alma
Te hallé.
Cambiando la faz de la luna
En ti me miré.
Sereno de acero glacial ventisquero
En ti me miré.
Nutrido el rescoldo de acecho
Feliz sonreí.
Goloso cansancio global de beleño
Feliz sonreí.
Con áspera lija royéndome el alma
Me fui.
Chasquir de la brasa en el rojo tintero
Me fui.
​
II
​
Versos Tardíos
​
Si los horizontes
Si los horizontes asintóticos
y los escuálidos razonamientos
de la entrópica ideología
desgranándose como el muelle del reloj,
y si el peso oscuro que apaga, que apaga,
sobreviene un súbito terror del alma.
La mente se retuerce y se contrae,
como pez en la arena,
buscando la ola que ya es una línea.
¡Maldita noche del unicornicidio!
Arrebata, entonces, vuela, gira.
¿Podrá el molde de acero resistir la arcilla?
Y un grano de arena, y una línea quebrada
y una peca en la frente
servirán de introducción
a tu pobre infra metafísica.
Oda al Papel
Algunos dicen que el mundo es de oropel,
otros piensan, simplemente es una esfera.
La verdad, en nuestra era
vivimos en un mundo de papel.
Vive contento, arroja el envoltorio,
busca lo que hace llorar, lo que da risa,
evita la abulia y date prisa,
no te afanes con lo transitorio.
La luna brilla y no llena un formulario
y todas las mañanas el rocío
cae del cielo sin pensar si es mío
ni considerar el calendario.
Boletín, billete, circular, entrada,
tanta acción emitida y suscrita,
como el papel, el alma se marchita
y queda seca, crujiente y arrugada.
​
Poema Chinesco
En las copas de los álamos
se mece el viento
lento.
Abajo, en la sombra fresca
se mezcla
con mi lamento.
Por qué la vida es un sueño
por qué mis sueños son tristes.
Escribí todas mis penas
una por una
en un largo pergamino.
Vino una ardilla del monte
y comió un pedacito.
Vino la lluvia
y borró el resto.
En las copas de los árboles
se mece el viento
lento.
Los harapos del amor infiel
Los harapos de tu amor infiel
desechados con risa compasiva
uno a uno cosí en la carne viva
y son mi hueso, sangre y piel.
Tu amor está disuelto en mi hiel,
mis lágrimas, mi linfa y mi saliva.
Tu amor ríe mi risa, y si altiva
lo extingue tu mano, muero yo con él.
Que ya no vivo aparte del sostén
de ese mísero amor que en mi alma anida.
Has de quererme, ingrata, mucho y bien
Para que este cuerpo guarde vida.
¿Mas, qué esperanza tengo? Ni el desdén
encuentro ya en tu alma endurecida.
​
Declaración pública
Con ambos pies plantados firmemente sobre el suelo
yo, León, hijo de Salomón, declaro:
Hija del viento de las tinieblas borrascosas, aurora
del no ser, ignota sacerdotisa del templo de Hécate,
feliz y venerable, deja que porte
hacia ti mis racimos de uvas ceñidas
con el laurel del verso inacabado.
Ínclita diosa eterna de la ventura, bienhechora
mía, cantote esta vez con tonos
de exaltación desesperada,
mas líbranos de todo mal, amén.
Ámbitos del mundo, prestadme vuestra atención,
rapsodas, detened el raudo vuelo
de vuestros dedos sobre las gastadas
cuerdas de la lira audaz,
escuchad un poco
esta revelación de un amor extraño
de la perdición arrestada en espacio y tiempo,
es una fuerza que vuestros viejos sueños
no han imaginado.
Voy a relatar a gritos.
Ubérrima villa, polifacética, Calíope tonal
abre tus brazos
al pescador contrito que regresa vacío,
pastor sin caramillo, entonando
himnos himenéticos de estilo.
Bailemos una ronda,
vuelta tras vuelta, hasta que el mundo
quede fijo y sólo nosotros moviéndonos
y yo solo,
con los pies plantados en el suelo,
firmemente declare
que te amo
A Puppy
Un cascabeleo de lirios
anunciará tu paso,
y un fulgor de cirios
y una suavidad de raso.
La blandura de un coro
presentirá tu venida
y una fragancia de oro
y una campana dormida.
Perderé mis enojos
sobre tus labios rojos.
Mi voz desteñida
cogerá tu rubor
y por toda la vida
sellará nuestro amor.
​
Miro tu belleza
Miro tu belleza en tus ojos,
remansos de gris, azul y verde río,
que a veces me miran con amor
y otras me desprecian con enojo.
Pero me gusta contemplarte en calma.
Miro tu boca, y me embeleso en la finura
de esa línea perfilada en la comisura
del labio carnoso y tierno.
Aunque lleguen los fríos del invierno
miro tus labios y se me calienta el alma.
Miro tu mano, con sus dedos largos
de pianista, con yemas sensitivas,
capaces de curar la herida
o de abrirla, tan fuerte es su asidero.
Cubro mis labios con tu palma.
Canto Bancario
En dólares, amada, no serían
los pesos que son besos de mi boca
tantos que te vuelvan loca
ni tan pocos que te dejen fría.
Mi capital de amor es limitado,
úsalo entonces de inmediato,
de los sentidos en un arrebato
y cobra tus caricias al contado.
En nuestra común cuenta corriente
no existe el sobregiro, yo lo siento;
tendrás que cubrir en el momento
el valor de mi pasión ardiente.
Y si mengua un día el interés
y el capital ya casi está agotado,
recordarás contenta, aquí a mi lado
cuánto derrochamos una vez,
​
​
III
​
Versos Ajenos
(traducciones)
A Cassandre
Pierre de Ronsard
Mi amada, veamos si la rosa
que esta mañana ha descubierto
su encarnado ropaje al sol abierto
no ha perdido ya la capa hermosa,
los pliegues purpurinos del vestido
y su tinte, al vuestro parecido.
Mas, ¡ay!, mirad con qué infeliz presteza,
amada, caer ella ha dejado
al suelo su atavío engalanado.
Madrastra es en verdad naturaleza,
puesto que tan bella flor no alumbra
sino desde el alba a la penumbra.
Así, si me tenéis confianza, amada,
mientras florece vuestra edad presente
en sus retoños incipientes,
gozad, gozad la juventud prestada:
como a esta flor, la edad madura
en breve empañará vuestra hermosura.
​
El Jaberroco
"Jabberwocky"
Lewis Carroll
Era brillarde, los cienosos trovos
giraban y guimblaban en el prado.
Mimositos se hacían los Borogrovos
y los ratimonos sobregrados.
Guárdate del Jaberroco, mi hijo,
las fauces mordientes, la garra atrapante;
cuídate del Jubjub avecijo
y del Bandatrapa furibante.
Tomó en la mano su Vorpal espada,
por largo tiempo buscó de Manx el enemigo.
A la vera del árbol Tumatuma hizo parada
y un rato descansó meditativo.
Y mientras esperaba, unfido en pensamiento,
el Jaberroco, con ardiente ojo,
llegó jadesilbando por el bosque tulgiento
y se le acercó con burbubojo.
Uno, dos, tres, diestra y revés,
la hoja vorpalina dio un silbido,
lo dejó muerto, y tomándole la testa
se regresó al galufe tendido.
¿Así que mataste al Jaberroco?
¡Ven a mis brazos, prenda mía!
¡Oh día fabulegre, huifa, huife!
Se atorecía en su alegría.
Era brillarde, los cienosos trovos
giraban y guimblaban en el prado.
Mimositos se hacían los Borogrovos
y los ratimonos sobregrados.
Un Kilómetro Conmigo
Henry Van Dyke
¿Quién caminará un kilómetro conmigo
por la alegre ruta de la vida?
Un camarada risueño y divertido,
capaz de reírse a carcajadas
y hacer travesuras sin medida
como un niño feliz, viendo las flores
sobre el campo y a la vera del camino
mientras camina un kilómetro conmigo.
¿Y quién caminará un kilómetro conmigo
por la triste ruta de la vida?
Un compañero cuyo corazón tenga ojos
para ver estrellas en la noche oscura
y el reposo tranquilo al fin del día.
Un amigo que sabe y osa decir palabras
valientes y dulces para suavizar la vía
mientras camina un kilómetro conmigo.
Con un camarada así, un tal amigo,
estoy dispuesto a recorrer todo el camino,
bajo la lluvia invernal y el sol de estío
¿Y luego? ¡Adiós y hasta la vista, hermano!
​
IV
​
Versos Filadélficos
​
Fleeting Mood
How lonesome can you get
When, alone in your room.
You stare at the ceiling
And you feel empty,
Laying flat on the bed,
While daydreaming.
The clock ticks distance
And the miles wane in your mind.
See? Home's there, on the wallpaper.
Your heart pounds as of old.
When you look at the wall,
All the roses seem gray.
The voices downstairs, laughing,
Are they not like Sam,
Or George, or Bren or Mike?
Or the girl I never met.
When time crawls by,
How lonesome can you get.
Probability
A drop of water in the desert fallen
By rare fortune might a seed reveal.
A smile so uncommon from your lips asunder
In empty space of night I chanced to meet.
Into my eyes it fell, and blooming light
Gave proof anew of early Spring.
The Words
The words we used – to love – before
So far have fallen down, bereft
To words of harm
And tools for shame
That like malignancy we keep
In our souls, concealed beneath
Thick skins of painted hope
And trust and heartiness galore.
Warning to the Court Buffoon
Who dares not to talk to the King?
The Buffoon, who last night
With mockery and sarcasm the courtiers rejoiced
By scorning love and beauty.
But the King did not like his voice.
Beware, fool, your heart is in danger,
Not in danger, almost lost.
Merciless swords will slice off your hunchback
And daring riders with steel pikes
Will pierce your face.
Keep your eyes!
The King does not like your voice.
Do not ask for mercy, for human sentiment,
They who laughed so merrily at your jokes
Will spit at you, will rack you, will smite you,
For the King
Did not like your voice.
Let court and the splendor
The gifts, the corruption
Fade away.
Go now, while they still ignore you,
Once the King lifts his finger,
Once his men start the hunt,
Nobody will hide you,
Nobody can save you;
Beware:
The King does not like
Your voice.
Apology
If lonely be the heart that knows alone itself
And only half, so lonely am I.
If power be the gift of opening the mind
And roaming with it far beyond to see
Powerless me.
If care of affection should be warmth
To thaw the frozen breast when sorrows come
Unloved I am.
So let it be.
I'm lonely, unloved and powerless, but I am free.
If thus I am, this will be my fate
For right or wrong
Which I don't know and never will
Until too late.
Índice
I Versos Tempranos 5
II Versos Tardíos 31
III Versos Ajenos 41
IV Versos Filadélficos 47
Las ilustraciones son cuadros pintados por el autor
De esta edición se imprimieron 300 ejemplares
© León Zeldis Mandel
2004