top of page

León Zeldis Mandel

 

 

 

 

 

 

 

Versos Tempranos y Tardíos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Segunda Edición

 

2004

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Puppy

con amor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I

 

 

 

 

 

 

 

Versos Tempranos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Presentimiento

 

Lejos,

más allá de los últimos confines,

te adivino a veces,

sola

como la nube precursora

 yendo a ti,

como blanca, curva y pura

caracola,

y te espero

a paso triste,

caminado ya el último sendero,

me apresuro

y aunque nunca digo

que el vagar insólito termines,

te presiento y muero

pero sigo

siempre.

 

 

 

Inconfundible

 

Ni guirnaldas ni ovaciones,

ni el dorar de las trompetas,

ni aún el cántico ritual  de los profetas

ni el heráldico fulgor de los blasones.

 

Ni relámpago ni estrella,

ni un círculo mágico en la estepa,

necesario será para que sepa

cuando llegues a mi lado: tú eres ella.

 

 

 

Nocturno I

 

La luna no ha salido, y la noche

brota del aire como una tinta

misteriosa, transparente y frágil.

El silencio se puebla de pequeños sonidos

como un rasguño, un susurro, un movimiento.

Las estrellas establecen posiciones

y el sol moribundo alarga

sus últimos brazos,

espantando alguna ave nocturna

cuyo graznido y vuelo agitado

buscan la penumbra acogedora.

Una brisa tibia entretiene las hojas

de los árboles, que con dignos arabescos

firman la sentencia del día.

Por cada ser dormido, otro despierta.

Los hornos del cielo apagan sus fuegos

esperando la luna. Corre un río de sombras.

Cae un meteoro, es el último destello

reflejado en la pluma de un cóndor tardío.

Canta un grillo, no lejos.

Es de noche.

 

 

 

Nocturno II

 

Esta noche estaré tan solo,

tan solo,

que la misma soledad será tangible.

Entonces, cogiendo esta materia pesada y fría,

la trituraré lentamente

y arrojaré unos trozos al mar

y sembraré otros en medio de la tierra

y esparciré en el aire los átomos restantes

para que tú, mirando una flor

sientas que estoy solo,

bañándote en el mar

sientas que estoy solo,

aspirando la brisa

sientas que estoy solo

esperándote.

 

 

 

 

Nocturno III

 

Con un martillo de luz

sobre un yunque de silencio

forjaré mi amor en formas inauditas.

De amor haré primero

un gran viento

con un barco solitario que me lleve

y una isla con palmeras en el centro.

Haré después una larga despedida

y el encuentro

después de haber pasado muchos años,

y unas ruinas frente al ocaso,

una luna, un sol, un firmamento,

una escalera tenue

con peldaños de hielo

que suba y baje,

suba y baje.

Todo esto forjaré con mi amor

sobre un yunque de luz

con un martillo de silencio.

 

 

 

Tonadillas

 

I

 

Canario vuela en la jaula

Pero no lejos, pero no lejos.

Así vuela mi alma enferma

En amor estrecho, en amor estrecho.

 

Salida hallar yo pudiera

Niña bonita

Por la puerta de tus ojos

Si tú quisieras, si tú quisieras.

 

 

 

 

II

 

Hay una flor en tu pelo

Que me está mirando.

No muevas tu cabecita,

Que está guiñando.

La flor en tu pelo

Me está guiñando.

 

 

III

 

El agua que va corriendo

Por la quebrada

No salta de peña en peña

Sin hacer ruido.

Queriéndote salta mi alma,

Cabrito herido.

¿Y quieres que no me queje

si no hay olvido?

 

 

Viendo la Puesta de Sol

 

Viendo la puesta de sol, fanfarria luminosa,

derramándose

sobre el borde del cielo,

cambiando sin cesar su colorido, tornando

violetas los rojos y naranjas,

azules los verdes,

dorando amarillos,

para disolverse por igual en la sombra postrera.

Viendo este efímero despliegue de fulgores

incomprensibles,

tornadizos, vacilantes, sin medida,

perecederas luces, sin embargo

tan bellas.

Pienso en nuestras vidas, que ayer no fueron

y mañana no serán.

Pienso en el amor y el odio,

la risa, la cólera, los llantos,

las exclamaciones, los besos, los murmullos,

los contactos cautelosos,

los abrazos embriagadores,

la desesperación, el triunfo, el abandono,

la soledad,

el retorno, la confianza, el orgullo,

la saciedad y el desaliento,

la riqueza y la miseria.

Pienso en nuestras vidas, contemplando

Cómo el celeste ya no es más, sino un recuerdo

en mi mente, ella también

será recuerdo dentro de tan breve plazo.

Pero el sol, el viento, la montaña,

existen sin pedir permiso.

Giran, flotan, surgen y se apagan

como actos rituales, sin concierto

de voluntad alguna

que aplaque la ira irresponsable

o encienda aquellos fuegos.

Pasajeros somos, sombras antes que materia,

y el tiempo apenas

permite mirar alrededor, cuando ya tañe

la última campana.

Viendo la puesta de sol, pienso

que todo tiempo es eterno,

que cada segundo tiene en sí la esencia

de incontables eternidades,

que existir una vez es existir para siempre,

que un recuerdo

vale tanto como todo el universo,

que las estrellas caben en la palma de la mano,

que los soles giran, salen y se esconden

mientras pestañeamos,

que todo es bello, cuanto es,

que la puesta de sol,

así como nuestras vidas,

no termina cuando se acaba.

 

Habiendo leído el Bhagavad-Gita

 

Comienza por mirar dentro de ti:

primero desprecia, luego ama.

Mira todo con ojos de recién nacido,

pregunta, reflexiona, aquilata,

luego ama, y luego, cuando hayas amado,

hasta que el amor te sea aire, oro y plata,

aniquila el amor, olvida todo lo hecho

y empieza tu camino con el alma blanca.

La llave, la puerta y el sendero

son el amor, la caridad, el no deseo,

la humildad, la abnegación, pero primero

viene la limpieza de lo viejo.

Debes destruir lo antiguo, que yace escondido

y olvidado en el fondo de ti.

Rebusca en ti mismo, despierta poco a poco.

cada porción de tu ser, cada rincón

debe ser purificado, y así luego

podrás llenarlo con amor.

Nadie te obliga.

Recuerda: lo que hagas, hazlo sólo

porque tú lo quieres, no por lo que diga

este o aquel maestro respetado.

cada paso que das, sea tu paso.

cada palabra que digas, tu palabra.

tú eres el motor, tu propio guía,

tu mentor, tu compañero adentro.

Yo no existo, simplemente sirvo

para hacerte notar tu existencia

como el vacío que da volumen a los cuerpos.

Debes estudiar, hacer esfuerzos

cada día. El esfuerzo se acumula

en ti, pero cuidado

que no destruyas lo ya hecho.

Leer no es todo. Medita.

Solamente en el diálogo interno

aprenderás a distinguir matices exquisitos

a la luz que ayer encontrabas mortecina.

Tampoco basta meditar. La acción

es el camino que aún te falta.

Aplica lo que sepas en tu vida:

Vive mejor, vive bien o mal,

con la misma ansiedad del ignorante

más desprecia los frutos de tu acción.

Actúa, sin olvidar

apartarte de tus actos.

Desapégate y no serás contaminado.

 

 

 

II

 

Para alcanzar el todo

debes pasar por la nada.

Definir es limitar, calificar,

reducir, constreñir, clasificar.

El Todo eres Tú, es el mundo, cielo, vida,

no es ni grande ni pequeño,

ni bueno ni malo ni entero ni diviso

ni eterno ni perecedero.

Dios es eso y eso eres Tú.

Pero ni tan siquiera es,

porque es y no es en forma simultánea.

 

¿Cómo has de vivir?

Como las aves del campo

que no siembran ni siegan.

Igual, no siembres tú

esperando la cosecha.

Ni trabajes por hacer fortuna

ni haciéndola, te sientas satisfecho.

Que la fortuna te sea como un traje

que te puedes quitar a tu albedrío.

Si sufrimos, y así es,

sufrimos sólo por querer

ser lo que no somos,

por ambicionar lo que no tenemos,

por amar lo que no nos puede amar.

Así desperdiciamos nuestro amor,

gastamos en cosas que no nos dan contento

y en nuestro breve curso por la vida

no llegamos a ser lo que podemos,

si de otra manera fuéramos dispuestos.

La felicidad no depende del modo de vivir,

sino en vivir por dentro.

No en las cosas que se tienen,

sino en las que desechamos.

No en amar alguien o algo,

sino en amar todos y todo.

No comprimas tu felicidad en moldes estrechos.

Sé feliz libremente, sin esfuerzo.

Mirad los lirios del valle.

Cuando Busques a Dios

 

No busques a Dios en el campo,

tú, que habitas la ciudad.

Búscalo mejor en el fárrago,

entre ascensores de edificios de concreto

y en los zaguanes de las casas de ladrillo.

Tú, que caminas todos los días a la misma hora

por la misma calle,

no busques a Dios en el campo,

sino en la ciudad.

Búscalo en las terrazas solitarias,

en las vitrinas de modas

del centro,

en los kioscos de diarios,

en las plazas y en los autos,

entre la multitud que avanza con apuro,

entre los amigos que te saludan al pasar

y dentro de ti.

Dios penetra todo, todo lo que te rodea,

y lo que forma tu propio ser.

No pienses, entonces, ser poeta,

o pastor o profeta,

ni creas necesario ascender la montaña,

ni pienses viajar para encontrar a Dios.

Mira bien, búscalo en tus actos,

en tus palabras,

en tu amor y en tu odio.

Vive buscando.

Y si no hallaras a Dios como lo esperas,

quizás,

es porque no buscabas a Dios, sino un reflejo

de tus anhelos, tus ilusiones,

un tanto infantiles, quizás.

Búscalo con ojos abiertos

y la cara levantada hacia el cielo,

sin pensar de antemano

Dios es esto o es aquello.

Porque lo que es, es,

sin definición posible,

sin límites,

eterno,

presente dondequiera,

infinito,

sin causa, sin efecto,

eso es

Dios.

 

 

 

Meditación

 

¿Para qué todos los años de soledad agobiante,

las horas largas, los días

interminables, las semanas y meses

imbricados en el dorso

de la lenta sierpe del tiempo?

Si al final, como único descargo

y ajuste final de toda cuenta,

recibes miradas desdeñosas

y palabras duras,

redolentes a bofetadas,

una sonrisa encurtida en el desprecio

y el veneno

del silencio más largo que la soledad.

¿Para esto sufrimos tantos años?

Que poca comprensión encuentra abrigo

en los corazones de los ricos,

en el alma de los sobresaturados.

Qué mala recompensa tiene la humildad.

 

II

 

Pero no llores, alma cautiva,

en las redes del bien que poco a poco

con sangre y lágrimas has erigido

como cárcel en torno tuyo

para encerrar el mundo.

No llores más, alma solitaria,

recuerda que otro ser ya encontraste

cuya alma también abriga

el amor buscado largamente

durante esos años de años,

cada hora preñada de minutos desesperados.

Y frente a este amor que se aproxima,

frente al alma que se acerca

con paso suave, cálido y anheloso, como

esperabas,

¿Qué importa el cáliz amargo

que agosta otras vidas?

 

 

 

Cumbres

 

a Isi Cori

 

Altas torres emergen hacia el cielo,

hincan sus agujas en el índigo reacio

mientras la luna, dulce luna de hielo,

brilla sin luz, fuera del tiempo y el espacio.

 

Atrás la cordillera vibrante e ignota;

al lado nuestro, la torre medieval

refleja el carmín de una llama remota

y oficia en silencio un misterio ritual.

 

El mundo es azul, el mundo es violeta,

es soledad y esperanza y es pasión

refinada hasta caber en la silueta

móvil y fija, de un gótico torreón.

 

Vertical: volar en el espacio libremente,

descender en sueño a grutas de añil.

Horizontal, quietud, basalto transparente,

oposición eterna: montaña y campanil.

 

 

 

Un sueño

 

Yo era una brasa, y tú

un gato acurrucado junto al fuego.

Tu soñabas quietamente, y luego

eras Uriel y Belcebú.

 

Yo era la luz floreciente

esparcida por un cristalino prisma;

tú, el rayo solar, pero tú misma

rompías con desdén la lente.

 

Tú eras la voz y yo el aliento,

tú eras espacio y yo lo hartaba.

Si eras amor, ¿por qué me crucificas?

 

Yo te amaba, ¿escuchas? ¡Tú me amabas!

¿Por qué toda tu saña me dedicas

ahora que mi despertar presiento?

 

 

 

Como arena seca

 

Como un puñado de arena

mi vida se me escapa de las manos.

Seca,

roída por el viento,

estéril

como un puñado de arena.

Oh, Dios ¿por qué tendrá mi vida

todos los símbolos del desierto?

Faltó el agua fecunda y el verdor,

no conozco la frescura del amor

ni compañía

que torne mi sombría

noche mediterránea

en oceánica luz.

 

Por eso escribo con la pluma seca,

seco el paladar y seca el alma,

y aunque lo desgarre, ya no sangra

mi corazón, que inútilmente

cedió su savia,

mojó la arena y creyó hacer buena tierra.

Hoy,

aunque coja la vida por puñados,

se me escapa de las manos

como arena seca.

 

 

 

Composición de lugar

 

Heme aquí, mendigo de mi propia limosna,

jurado, juez y testigo.

Rechazo explicaciones, invoco castigo

horrorizado ante mi cobardía.

 

 Avanzo sin miedo hacia el abismo

 y sólo detiene mi osadía

 la visión de hallarme en el fondo de mi mismo.

 

Heme aquí, viajero en la propia tierra descubierta,

joven en la senectud y viejo en la mocedad,

inteligente de toda necedad

y vicioso de cualquier virtud.

 

Heme aquí, engañado por mi cínica ironía,

con certeza más allá de la verdad,

ignorante en mi incredulidad,

autómata del libre albedrío,

esclavo de la independencia,

místico de la ciencia,

con mil intereses, sumido en el hastío.

 

Heme aquí, entre el calor y el frío,

prisionero de la teoría,

luchando contra la impaciencia,

sin saber vivir mi fantasía,

fatigado de último y primero.

 

 

Interrogantes

 

¿No hay en todo tu ser, no hay un lugar

pequeño, solo, cálido y sereno,

trozo de tu corazón, tan bueno

carne tuya, que me pueda amar?

 

Si mi aterido espíritu al hogar

se arrima de tu sien, tu tibio seno,

¿lo rechazas por estar tan lleno

de amor, o por amor faltar?

 

¿Qué medida de amor exige tu alma?

Para amarme bien, ¿qué pedirás?

¿Es que prefieres el amor con calma

o lo quieres sin rima ni compás?

No sé si amarte con espada o palma,

pero te amo cada día más.

​

 

Encuentro breve

 

Por el humor de la noche

Te hallé.

Calaba la palma jugosa del alma

Te hallé.

 

Cambiando la faz de la luna

En ti me miré.

Sereno de acero glacial ventisquero

En ti me miré.

 

Nutrido el rescoldo de acecho

Feliz sonreí.

Goloso cansancio global de beleño

Feliz sonreí.

 

Con áspera lija royéndome el alma

Me fui.

Chasquir de la brasa en el rojo tintero

Me fui.

​

II

​

Versos Tardíos

 

​

Si los horizontes

 

Si los horizontes asintóticos

y los escuálidos razonamientos

de la entrópica ideología

desgranándose como el muelle del reloj,

y si el peso oscuro que apaga, que apaga,

sobreviene un súbito terror del alma.

La mente se retuerce y se contrae,

como pez en la arena,

buscando la ola que ya es una línea.

¡Maldita noche del unicornicidio!

Arrebata, entonces, vuela, gira.

¿Podrá el molde de acero resistir la arcilla?

Y un grano de arena, y una línea quebrada

y una peca en la frente

servirán de introducción

a tu pobre infra metafísica.

 

 

 

Oda al Papel

 

Algunos dicen que el mundo es de oropel,

otros piensan, simplemente es una esfera.

La verdad, en nuestra era

vivimos en un mundo de papel.

 

Vive contento, arroja el envoltorio,

busca lo que hace llorar, lo que da risa,

evita la abulia y date prisa,

no te afanes con lo transitorio.

 

La luna brilla y no llena un formulario

y todas las mañanas el rocío

cae del cielo sin pensar si es mío

ni considerar el calendario.

 

Boletín, billete, circular, entrada,

tanta acción emitida y suscrita,

como el papel, el alma se marchita

y queda seca, crujiente y arrugada.

​

 

Poema Chinesco

 

En las copas de los álamos

se mece el viento

lento.

Abajo, en la sombra fresca

se mezcla

con mi lamento.

Por qué la vida es un sueño

por qué mis sueños son tristes.

 

Escribí todas mis penas

una por una

en un largo pergamino.

Vino una ardilla del monte

y comió un pedacito.

Vino la lluvia

y borró el resto.

 

En las copas de los árboles

se mece el viento

lento.

 

Los harapos del amor infiel

 

Los harapos de tu amor infiel

desechados con risa compasiva

uno a uno cosí en la carne viva

y son mi hueso, sangre y piel.

 

Tu amor está disuelto en mi hiel,

mis lágrimas, mi linfa y mi saliva.

Tu amor ríe mi risa, y si altiva

lo extingue tu mano, muero yo con él.

 

Que ya no vivo aparte del sostén

de ese mísero amor que en mi alma anida.

Has de quererme, ingrata, mucho y bien

 

Para que este cuerpo guarde vida.

¿Mas, qué esperanza tengo? Ni el desdén

encuentro ya en tu alma endurecida.

 

​

Declaración pública

 

Con ambos pies plantados firmemente sobre el suelo

yo, León, hijo de Salomón, declaro:

Hija del viento de las tinieblas borrascosas, aurora

del no ser, ignota sacerdotisa del templo de Hécate,

 feliz y venerable, deja que porte

hacia ti mis racimos de uvas ceñidas

con el laurel del verso inacabado.

Ínclita diosa eterna de la ventura, bienhechora

mía, cantote esta vez con tonos

de exaltación desesperada,

mas líbranos de todo mal, amén.

Ámbitos del mundo, prestadme vuestra atención,

rapsodas, detened el raudo vuelo

de vuestros dedos sobre las gastadas

cuerdas de la lira audaz,

escuchad un poco

esta revelación de un amor extraño

de la perdición arrestada en espacio y tiempo,

es una fuerza que vuestros viejos sueños

no han imaginado.

Voy a relatar a gritos.

Ubérrima villa, polifacética, Calíope tonal

abre tus brazos

al pescador contrito que regresa vacío,

pastor sin caramillo, entonando

himnos himenéticos de estilo.

Bailemos una ronda,

vuelta tras vuelta, hasta que el mundo

quede fijo y sólo nosotros moviéndonos

y yo solo,

con los pies plantados en el suelo,

firmemente declare

que te amo

 

A Puppy

 

Un cascabeleo de lirios

anunciará tu paso,

y un fulgor de cirios

y una suavidad de raso.

 

La blandura de un coro

presentirá tu venida

y una fragancia de oro

y  una campana dormida.

 

Perderé mis enojos

sobre tus labios rojos.

Mi voz desteñida

cogerá tu rubor

y por toda la vida

sellará nuestro amor.

​

 

Miro tu belleza

 

Miro tu belleza en tus ojos,

remansos de gris, azul y verde río,

que a veces me miran con amor

y otras me desprecian con enojo.

Pero me gusta contemplarte en calma.

 

Miro tu boca, y me embeleso en la finura

de esa línea perfilada en la comisura

del labio carnoso y tierno.

Aunque lleguen los fríos del invierno

miro tus labios y se me calienta el alma.

 

Miro tu mano, con sus dedos largos

de pianista, con yemas sensitivas,

capaces de curar la herida

o de abrirla, tan fuerte es su asidero.

Cubro mis labios con tu palma.

Canto Bancario

 

En dólares, amada, no serían

los pesos que son besos de mi boca

tantos que te vuelvan loca

ni tan pocos que te dejen fría.

 

Mi capital de amor es limitado,

úsalo entonces de inmediato,

de los sentidos en un arrebato

y cobra tus caricias al contado.

 

En nuestra común cuenta corriente

no existe el sobregiro, yo lo siento;

tendrás que cubrir en el momento

el valor de mi pasión ardiente.

 

Y si mengua un día el interés

y el capital ya casi está agotado,

recordarás contenta, aquí a mi lado

cuánto derrochamos una vez,

​

​

III

 

​

Versos Ajenos

 

(traducciones)

 

A Cassandre

Pierre de Ronsard

 

Mi amada, veamos si la rosa

que esta mañana ha descubierto

su encarnado ropaje al sol abierto

no ha perdido ya la capa hermosa,

los pliegues purpurinos del vestido

y su tinte, al vuestro parecido.

 

Mas, ¡ay!, mirad con qué infeliz presteza,

amada, caer ella ha dejado

al suelo su atavío engalanado.

Madrastra es en verdad naturaleza,

puesto que tan bella flor no alumbra

sino desde el alba a la penumbra.

 

Así, si me tenéis confianza, amada,

mientras florece vuestra edad presente

en sus retoños incipientes,

gozad, gozad la juventud prestada:

como a esta flor, la edad madura

en breve empañará vuestra hermosura.

​

 

El Jaberroco

 

 

"Jabberwocky"

 Lewis Carroll

 

Era brillarde, los cienosos trovos

giraban y guimblaban en el prado.

Mimositos se hacían los Borogrovos

y los ratimonos sobregrados.

 

Guárdate del Jaberroco, mi hijo,

las fauces mordientes, la garra atrapante;

cuídate del Jubjub avecijo

y del Bandatrapa furibante.

 

Tomó en la mano su Vorpal espada,

por largo tiempo buscó de Manx el enemigo.

A la vera del árbol Tumatuma hizo parada

y un rato descansó meditativo.

 

 

 

Y mientras esperaba, unfido en pensamiento,

el Jaberroco, con ardiente ojo,

llegó jadesilbando por el bosque tulgiento

y se le acercó con burbubojo.

 

 Uno, dos, tres, diestra y revés,

 la hoja vorpalina dio un silbido,

 lo dejó muerto, y tomándole la testa

 se regresó al galufe tendido.

 

 ¿Así que mataste al Jaberroco?

 ¡Ven a mis brazos, prenda mía!

 ¡Oh día fabulegre, huifa, huife!

Se atorecía en su alegría.

 

Era brillarde, los cienosos trovos

giraban y guimblaban en el prado.

Mimositos se hacían los Borogrovos

y los ratimonos sobregrados.

 

 

 

 

Un Kilómetro Conmigo

 

Henry Van Dyke

 

¿Quién caminará un kilómetro conmigo

por la alegre ruta de la vida?

Un camarada risueño y divertido,

capaz de reírse a carcajadas

y hacer travesuras sin medida

como un niño feliz, viendo las flores

sobre el campo y a la vera del camino

mientras camina un kilómetro conmigo.

 

¿Y quién caminará un kilómetro conmigo

por la triste ruta de la vida?

Un compañero cuyo corazón tenga ojos

para ver estrellas en la noche oscura

y el reposo tranquilo al fin del día.

Un amigo que sabe y osa decir palabras

valientes y dulces para suavizar la vía

mientras camina un kilómetro conmigo.

 

Con un camarada así, un tal amigo,

estoy dispuesto a recorrer todo el camino,

bajo la lluvia invernal y el sol de estío

¿Y luego? ¡Adiós y hasta la vista, hermano!

 

​

 

IV

​

Versos Filadélficos

​

 

Fleeting Mood

 

How lonesome can you get

When, alone in your room.

You stare at the ceiling

And you feel empty,

Laying flat on the bed,

While daydreaming.

 

The clock ticks distance

And the miles wane in your mind.

See? Home's there, on the wallpaper.

Your heart pounds as of old.

When you look at the wall,

All the roses seem gray.

 

The voices downstairs, laughing,

Are they not like Sam,

Or George, or Bren or Mike?

Or the girl I never met.

When time crawls by,

How lonesome can you get.

 

 

 

 

Probability

 

A drop of water in the desert fallen

By rare fortune might a seed reveal.

A smile so uncommon from your lips asunder

In empty space of night I chanced to meet.

Into my eyes it fell, and blooming light

Gave proof anew of early Spring.

 

 

 

 

 

The Words

 

The words we used – to love – before

So far have fallen down, bereft

To words of harm

And tools for shame

That like malignancy we keep

In our souls, concealed beneath

        Thick skins of painted hope

        And trust and heartiness galore.

 

 

 

 

 

Warning to the Court Buffoon

 

Who dares not to talk to the King?

The Buffoon, who last night

With mockery and sarcasm the courtiers rejoiced

By scorning love and beauty.

But the King did not like his voice.

 

Beware, fool, your heart is in danger,

Not in danger, almost lost.

Merciless swords will slice off your hunchback

And daring riders with steel pikes

Will pierce your face.

Keep your eyes!

The King does not like your voice.

 

Do not ask for mercy, for human sentiment,

They who laughed so merrily at your jokes

 

Will spit at you, will rack you, will smite you,

For the King

Did not like your voice.

 

Let court and the splendor

The gifts, the corruption

Fade away.

Go now, while they still ignore you,

Once the King lifts his finger,

Once his men start the hunt,

Nobody will hide you,

Nobody can save you;

Beware:

The King does not like

Your voice.

 

 

 

Apology

 

If lonely be the heart that knows alone itself

And only half, so lonely am I.

 

If power be the gift of opening the mind

And roaming with it far beyond to see

Powerless me.

 

If care of affection should be warmth

To thaw the frozen breast when sorrows come

Unloved I am.

So let it be.

I'm lonely, unloved and powerless, but I am free.

If thus I am, this will be my fate

For right or wrong

Which I don't know and never will

Until too late.

 

 

 

 

 

 

Índice

 

I                   Versos Tempranos                       5

 

II                 Versos Tardíos                           31

 

III                Versos Ajenos                            41

 

IV                 Versos Filadélficos                    47

 

 

 

Las ilustraciones son cuadros pintados por el autor

 

 

 

 

 

De esta edición se imprimieron 300 ejemplares

 

 

 

© León Zeldis Mandel

2004

© 2017 Leon Zeldis
bottom of page