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¿ES LA MASONERÍA MÍSTICA O RACIONALISTA?

 

León Zeldis Mandel

            Si bien desde el comienzo de su vida masónica, el neófito se enfrenta con experiencias de gran significado espiritual, como la redacción de su testamento filosófico, o la impactante ceremonia del tercer grado, esta pregunta adquiere especial relevancia cuando el masón progresa en sus estudios, ingresa a los grados superiores del REAA y alcanza el Grado XVIII, el Grado Rosa-Cruz, en donde comienza una nueva fase de su evolución, dejando atrás los eventos y simbolismo de la leyenda hirámica para entrar a ser partícipe de la experiencia mística y filosófica de sacrificio y redención.. 

          La Masonería en general se precia de ser racionalista y laica, considerando ambos términos, si no sinónimos, expresiones de una misma actitud hacia la vida, la sociedad y el mundo. Sin embargo, ya en 1638, sólo 23 años después de la aparición de los Manifiestos Rosacruces, y 80 años antes de la fundación de la primera Gran Logia en Londres, fue publicado un libro en verso titulado “The Muses Threnody”, una especie de guía de la ciudad de Perth en Escocia, donde  aparecen las líneas siguientes:

         "For what we do presage is not in grosse,

For we be brethren of the Rosie Crosse,

We have the Mason word, and second sight,

Things for to come we can foretell aright."

 

          En español: “Pues lo que presagiamos no son generalidades, porque  nosotros somos hermanos de la Rosacruz, tenemos la palabra del Masón y la clarividencia, nuestras predicciones se vuelven realidad”.

          Examinemos esta declaración. Tenemos un grupo de personas que se llaman mutuamente Hermanos, que pertenecen a un círculo Rosacruz y que dicen tener la Palabra del Masón, una palabra que les otorga poderes mágicos de clarividencia. No puede haber mejor prueba de la existencia de elementos místicos ya en la época más temprana de la Francmasonería.

          No cabe duda que las primeras logias, antes de la fundación de la Gran Logia de Londres en 1717, eran cristianas en su orientación. Si bien el aspecto religioso no era lo fundamental en la logia, las oraciones, la invocación a San Juan, etc. hacían referencia directa al Cristianismo.

          Tomemos, por ejemplo, el folleto "Masonry Dissected" de Samuel Prichard, publicado en 1730, reimpreso numerosas veces, y que es el primer texto completo de los rituales masónicos de la época incluyendo el tercer grado. La logia estaba dedicada a San Juan. Al explicar el significado de la letra G, se dice que  representa alguien superior al Venerable Maestro. Cuándo éste pregunta, "¿quién puede ser superior a mí, que soy un Masón Libre y Aceptado y Venerable Maestro de una Logia?"  La respuesta es: "El Gran Arquitecto y Creador del Universo, o aquel quien fue llevado a la cima del pináculo del Santo Templo". Esta es una referencia directa a Jesús (San Mateo, 4:5-6)

          Más adelante, explicando por qué la logia se denomina "Santa Logia de San Juan", Prichard escribe: "Porque San Juan fue el predecesor de nuestro salvador, y trazó la primera línea paralela al Evangelio. Otros afirman que nuestro Salvador mismo fue aceptado Francmasón mientras estaba encarnado; pero cuán ridículo y profano parece ser, dejo al sensato lector que lo juzgue".

          Con la transformación estructural de la masonería, la creación de grandes logias y la redacción de constituciones y reglamentos diferentes de las Antiguas Constituciones operativas, se produce un cambio en dos vertientes. Primero, se abandona gradualmente la relación con la religión cristiana, y segundo, comienzan a introducirse en los rituales masónicos de los distintos grados, especialmente los grados superiores, elementos esotéricos y místicos.

          Aquella era una época de efervescencia intelectual, los libros comenzaron a ser publicados con mayor frecuencia, academias científicas, como la Royal Society, a la que pertenecían varios de los fundadores de la Gran Logia, fueron creadas en diferentes países europeos. Por otra parte, la alquimia todavía era tomada en serio por gente tan ilustrada como el científico Newton. La Cábala era otro tema que interesaba a los intelectuales de la época, como igualmente el mensaje Rosa Cruz, anunciando la próxima reforma general del mundo.

          Junto con todo esto, en Inglaterra se produjo un fenómeno interesante con la fundación de la segunda Gran Logia, la de los Antiguos, organizada por inmigrantes irlandeses alrededor de 1750. Estos no eran aristócratas ni académicos, sino gente de lo que podríamos llamar  clase media. Conservadores, más religiosos (Católicos) que los hijos de la ilustración que ocupaban puestos clave en las logias de los Modernos, ellos conservaron el apego a la religión, aunque de forma moderada y expresaron esta tendencia con la importancia que le dieron al Arco Real y otros grados relacionados con el mismo.

          El Arco Real tiene dos elementos que son típicamente esotéricos: la cripta o bóveda, y la búsqueda de la palabra perdida. Estos dos elementos no tienen relación con la leyenda de Hiram, el foco central del tercer grado y que es el meollo de la masonería simbólica, pero el Rito Escocés Antiguo y Aceptado incorporó ambos elementos en sus rituales.

          De gran importancia es el hecho de que mientras los rituales ingleses, y por "ingleses" incluyo todas las variaciones existentes en las islas británicas, los Estados Unidos y las antiguas colonias inglesas, como Canadá y Australia, los rituales ingleses, repito, siguen siendo deístas y racionalistas, mientras que en el continente europeo – Francia especialmente – y en los países de lengua latina en general, aparecieron rituales mucho más complejos, teatrales, plenos de simbolismo esotérico y caballeresco, nutridos de múltiples fuentes herméticas, rituales como el REAA, el Rito Schroeder y el Adonhiramita, por nombrar algunos que sobreviven hasta hoy.

          Para dar un solo ejemplo, mientras que en los rituales europeos el profano comienza su experiencia masónica en la Cámara de Reflexión, con todos sus símbolos alquímicos y filosóficos, en los rituales ingleses no existe tal cámara, y simplemente se prepara al candidato en un cuarto vecino al templo, arreglando su vestuario, vendándolo, etc. Es decir, el candidato ingresa a la ceremonia de iniciación preparado de cierta manera, pero sin haber experimentado la caverna simbólica con todo lo que representa.

          Debo hacer una salvedad, y es que en los países latinos, donde la oposición de algunos sectores religiosos se siente con mayor rigor, la masonería – probablemente como reacción – tiende a ser intransigentemente laicista. No se trata de seguir el camino del Gran Oriente de Francia y adoptar el ateísmo como bandera de combate, pero sin duda la masonería latinoamericana, francesa o  italiana, es en esencia anticlerical.

          Es cierto que nuestra masonería actual, del siglo XXI, es muy diferente de la que existía hace 300 años, cuando se fundó la primera Gran Logia en Londres, o incluso hace 60 o 70 años atrás. Tampoco podemos hablar de Masonería en términos abstractos, sin referirse a un entorno geográfico determinado.

          En América del Sur, por ejemplo, la Masonería estuvo y está envuelta en la vida política del país, y ha sido la principal promotora de cambios como la educación obligatoria y gratuita, la separación de la iglesia y el estado, la libertad de culto, la libertad de prensa, la seguridad social, la atención médica financiada por el gobierno, las escuelas nocturnas y profesionales, los cementerios laicos, y otros muchos aspectos de la vida cotidiana.

          Esto es totalmente diferente en los países de habla inglesa, donde la actividad pública de la Masonería está enfocada en el ámbito de la beneficencia.

          En Francia e Italia la masonería también está involucrada en la política, pero hay una división entre grandes logias regulares, reconocidas por la Gran Logia Unida de Inglaterra, y grandes logias no reconocidas, laicas y politizadas, como el Gran Oriente de Francia.

          Á todo esto, ¿Dónde existe todavía Masonería espiritualista, esotérica, hermética?

          La respuesta es: en los grados superiores del REAA, y en algunos de los grados superiores del Rito York.

          El ritual de iniciación de nuestro Rito Escocés también conserva muchos elementos esotéricos, pero como en todo simbolismo, sólo quien se toma el trabajo de profundizar y estudiar los diversos elementos del ritual puede llegar a comprender su significado implícito. No es este el lugar para extenderme en ente tema.

          Ya nos hemos referido al Grado XVIII, pleno de misticismo. Sin entrar en detalles de la ceremonia, es importante señalar que refuerza un elemento simbólico ya anunciado en la ceremonia de iniciación, el tránsito de la oscuridad a la luz, o en otros términos, de la ignorancia al conocimiento.

          Más adelante, en el Grado XXX, Grado Kadosh (palabra hebrea que significa “Santo”), volvemos a encontrar una escala, pero esta vez representando la conjunción de la materia con el espíritu, cada uno prestando apoyo al otro.   

          Termino con la pregunta, si la Masonería es mística o racionalista. Y contesto con otra pregunta: ¿De qué Masonería me estáis hablando?

          Porque la Masonería es tanto racionalista como esotérica, mundana y espiritual, como el hombre mismo.         

          En mi opinión la Masonería es tanto mística como racionalista, es laica y también espiritualista. No es una religión, pero trabajamos en Templos, tenemos un Libro Sagrado sobre el altar e invocamos el auxilio del Gran Arquitecto. Es laica pero exigimos del candidato que declare poner su confianza en Dios.

          En la gradual revelación de sus grados, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado da perfecta expresión a esta ambivalencia tan humana.

© 2017 Leon Zeldis
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